
LO QUE PASO............................
CAPITULO I
Aquella tarde, estaba cansada y después de sus clases practicas de conducción, lo que precisaba era ir al baño con urgencia.
Bajo del coche y saludando a su marido, y entro en el bar que había en la zona.
Abrió la puerta, el aire lleno de humo y el sonido de las maquinas traga-perras, con su música, la golpearon, busco con los ojos el baño, estaba al fondo, paso por la barra para pedir un café. Siempre le pasaba lo mismo, no sabia entrar por la cara al baño, antes pedía algo y preguntaba por el mismo.
Aquella vez cuando le indicaron donde estaba el baño, siguió la vista del camarero al final de la barra. Y le vio............
El corazón le dio un vuelco, empezó a sentir nauseas y todo le daba vueltas. Pasó rápidamente al fondo, al baño, cerro la puerta .
- No , no puede ser, solo me lo ha parecido, no es él. “Dios dime que no esta aquí” era lo que su mente a velocidad vertiginosa iba pensando.
Paso un rato no sabia si salir, y si era el y la veía que le diría. No, no quería hablarle y además su marido estaba fuera, si tardaba igual entraba.............y no quería contarle nada.
Al final salió, se dirigió a la barra dando la espalda al fondo, donde estaba ubicado él.
Suponía que no la había visto, pero, si era él............ , al salir del baño lo vio mejor .
Tomo su café, pago y salio del bar.
Juan la estaba esperando, la vio pálida y le pregunto si estaba bien, .?
- Bien, si, no me pasa nada, es que he pasado muchos nervios con las practicas y estoy cansada. Vamos a casa.
Por la noche apenas pego ojo. Solo le daba vueltas a lo que había pasado esa tarde. Y recordaba todos los hechos y la historia que tuvieron juntos.
No, Juan no debía saber nada nunca. Pocos sabían la verdad y los que sabían que le conocía, pues eso. Les dijo en su día que era una historia pasada, nada mas.
Había pasado tanto tiempo........................ ....................................
Una mañana al despertar noto molestias en el ojo, pensó que quizá tenia irritación y se puso un colirio. Fueron pasando las Horas. Y el ojo estaba peor, le dolía un montón , se fue a casa después del trabajo y cuando se vio el ojo en el espejo se asusto muchisimo.
En casa la acompañaron al medico de urgencias. Como en el hospital no había Oftalmólogo de turno, pues al final su padre la llevo a una Clínica especializada en los ojos y de mucho renombre en la ciudad.
Allí empezó todo. Dichoso ojo.
El doctor indico que era una Conjuntivitis aguda, que debía hacer un tratamiento intensivo, cada dos horas poner gotas en el mismo y en 48 h quería volver a verla.
- Bueno pues no hay mal que por bien no venga, mira que esta bueno el medico, pensaba Ana.
Incluso se lo comento a sus amigas cuando le preguntaron como estaba y se interesaron por ella.
Le había ido bien el tratamiento, y esperaba con ansia la hora de ir a la visita con el medico, para poder verle.
-Buenas tardes, doctor. He sido buena paciente y me he puesto las gotas como me ha dicho.
Le dijo con una gran sonrisa y medio en broma.
- Por favor no me llames de Vd., me haces viejo. Me llamo Manuel y puedes tutearme.
- Es que no se, me cuesta, pero me esforzaré. Es que la bata impone un poco. No?.
- Pues oye, esto de ser medico es como ser mecánico, vosotros sois una máquina y nosotros resolvemos el problema. Ellos se ensucian de grasa y nosotros de sangre. Básicamente lo mismo.
La risa broto entre los dos espontáneamente. Las miradas fueron intensas y los ojos hablaron. Nunca mejor dicho, aunque Ana tenia uno fastidiado.
La visita, fue bien, le indico que siguieran con otras gotas unos días y que volviera en una semana..
Ana, esperaba y los días pasaban despacio. Presumía con sus amigas de haber ligado con un medico. Bueno...........que estaba en ello. Llegó el día esperado.
- Hola Manuel, que tal como va el trabajo de mecánico..........
- Pues bien, esta semana no me he ensuciado mucho de sangre. Han sido cositas leves, revisiones, recetas., en resumen poca cosa. Y tú que tal estás. Como va ese ojo.
Le hizo la visita correspondiente y le indico que ya estaba bien, que le daba el alta y podría ir a trabajar, pero con una condición,. A lo que ella pregunto:
- Cual es la condición? Preguntó intrigada.........................
- Pues que te quiero ver los ojos mas veces. Fuera de aquí.
- Ana, esgrimió una gran sonrisa. Por supuesto acepto.
Quedaron citados para el sábado, ese día el no tenia guardia y quedaron en una cafetería que estaba cerca de la Clínica.
Ana estaba contentisima como no?. A él también le gustaba ella, y era medico. Que había visto en ella..........? Bueno mejor no comerse el coco.
Manuel era mayor que ella y bastante. Ana tenia 18 años y el por lo menos 30 y además era Mejicano, estaba ejerciendo la especialidad por un tiempo aquí en España.
Llego el sábado..................
- Hola como estas Ana,?
- Pues bien, ya he vuelto al trabajo y estoy contenta. Y tú que tal.
- Bien, hoy libro, pero esto de las guardias es un coñazo. Menos mal que vivo cerca de la Clínica y puedo desplazarme a casa pronto y descansar.
- Estas cerca de aquí?
Le indico donde vivía, estaban a dos calles. Y le explico que vivía con otro compañero que también estaba en practicas de la especialidad.
Y hablaron durante horas .........le comento que echaba de menos su tierra., Anécdotas de juventud y al final ella le saco su edad. 35 años.
Salieron del local a pasear y se llegaron a un local mejicano.
- Te voy a invitar a un tequila, no has tomado nunca? Es todo un ritual.
- Ana estaba encantada, embelesada, le encantaba ese hombre. Estaba soñando y en cualquier momento iba a despertar.
Los días fueron pasando y las diferentes citas también, aprovechaban cualquier momento que el tuviera libre y coincidieran en horarios.
Incluso un día que el tenia guardia., fueron a recojer unos “Ojos” a un hospital . eran de un donante. Y Manuel llevaba una nevera ,tipo de las de playa.
Todo era emocionante y nuevo para ella. Incluso desde el trabajo le llamaba a la clínica y en su cumpleaños Ana le hizo llegar un regalo por un ,mensajero. Ya que el trabajaba ese día.
- Ana hoy quiero que conozcas mi casa y podemos tomar algo.
- Pues si que me apetece conocer la casa de dos solterones..............
Ahí , si cayó ella como una tonta en sus garras.
La visita al piso, no fue lo que ella esperaba, quería conocer a su compañero, y para empezar, no estaba, el indico que seguro le habían llamado para alguna urgencia.
Eso sí , tenia preparado una buena merienda, porque cena no podía ser, ya que debía volver a casa .
La tarde fue pasando charlando y entre arrumacos que fueron calentando el ambiente.
la pasión afloro por todos sus poros.
Estaban solos, y se dejaron llevar.
Para Ana no era su primera vez, pero experiencia no tenia demasiada y le dejo llevar la voz cantante a él. Lo que si tenia claro ella, era que debía protegerse. Así se lo dijo y el le comento que no había problema, fue a buscar un anticonceptivo y le entrego un óvulo vaginal.
Ella no tenia ni idea de lo que era, no había visto nunca nada así, el le explico como se usaba y para lo que servía. Confió en el y se lo puso.
Ya mas relajada se entrego a él por completo. Pero no fue lo esperado estaba intranquila y mirando el reloj. Debía volver a casa.
CAPITULO II
Pasaron los días y continuaron viéndose en citas esporádicas. En ocasiones Ana tenía la sensación de que la evitaba.
Llegó el mes de Abril y acudió a una boda, se casaba su prima.
La boda fue tal como cabía esperar, la iglesia el banquete y luego la juventud se fueron por la noche de discoteca, era lo que ella esperaba, ya que había quedado con Manuel que en cuanto supiese a que lugar iban le llamaba para quedar, y así lo hizo, le llamo.
Manuel ya la estaba esperando, ella estaba ilusionadisima de poder estar con él y sin tener que llegar a casa temprano, ese día era especial, tenia libertad de horario.
Bailaron, charlaron, tomaron unas copas, la noche estaba super animada, tanto que se escabullieron de la discoteca mas temprano que nos demás, y acabaron en el apartamento de él.
Pasaron las horas entregándose uno al otro, pero el reloj avanzaba y ella en algún momento debía ir a casa. Se levanto, vistió y el la acompaño a buscar un taxi .
Hubo un par de citas más pero esporádicas tanto que eran cerca de la clínica y para tomar algo simplemente. Poco a poco ella se fue convenciendo, cada día un poco más que el la quería dejar.
En casa no sabían casi nada, solo que se habían visto de vez en cuando pero solo como amigos. Bueno eso lo que ella creía.
Al cabo de unos días su cara de preocupación se le fue notando más, tanto que su amiga
Esther, le exigió que le contará que le pasaba.
Era imposible ocultárselo se veían cada día en el trabajo.
- Creo que estoy embarazada............. y Manuel me esta evitando cada vez más, pero no estoy segura, y si no lo estoy.......
Sus lágrimas caían sin que ella pudiera evitarlo, estaba realmente asustada.
Esther fue la que la animo a que se hiciera un analítica en la farmacia, y así lo hizo al día siguiente llevo una muestra de orina a la farmacia que había cerca del trabajo. Al salir del mismo iría a recojer el resultado.
Estuvo todo el día de los nervios, no daba pie con bola en el trabajo, incluso Esther podríamos decir que estaba peor que ella., llego la hora de ir a casa.
Se pasaron por la farmacia y cuando le dieron el resultado, esperó a salir de allí para abrir el sobre.......... lo abrió . “Positivo”.
Se derrumbo.
Decirlo en casa era lo difícil, pero debía decírselo a Manuel, le llamó y cuando le dijo lo que ocurría, el dijo simplemente que :
- No puede ser hemos tomado medidas. Seguro que es de algún otro, mio no.
La cosas no podían ir peor. Ahora sin su apoyo debía contarlo en casa, pero los días fueron pasando y no sabia como decirlo.
Un par de semanas después Debian acudir a un bautizo, y mientras se estaban arreglando en casa, su madre María le pregunto, como si tal cosa:
- Oye Ana, este mes ya te ha venido la regla? A ver si te viene hoy, porque como siempre te encuentras tan mal, vale mas que vayas preparada.
No pudo mas y se pudo a llorar, su madre, no entendía lo que pasaba y ella en el baño se lo dijo. Acabaron llorando las dos.
Su madre sin poder contenerse fue a contarlo a José, su marido y padre de Ana, que estaba tranquilamente sentado y arreglado para salir, leyendo el periódico. Su cara se demudo, se quedo más blanco que el papel no sabia que decir............. . Bueno, al rato le pregunto que de quién era, que si era del mejicano.
- Ya me olia yo algo raro, así que te lo voy a decir, en alguna de las citas que nos decías que te encontrabas con él, en el bar cercano a la clínica, púes yo te seguí, intenté ver donde ibais, pero vi que estabais allí tranquilamente y pensé que era yo, que me preocupaba inútilmente, púes lo veía muy mayor para ti. Ojala hubiera ido mas veces a controlarte..................
Así se lamentaba su padre.
Ana, les explicó los encuentros en su piso, sin detalles pues estaba muerta de vergüenza. Y también que se lo había dicho a él, y que el no quería saber nada.
Aquella tarde fue larguísima, porque fueron al bautizo, como si no ocurriera nada. Nadie debía enterarse.
CAPITULO III
Los días pasaban rápido
José, fue a buscar a Manuel a la clínica, no armo ningún escandalo.
Solicito verle para un tema persona. Y el salió, simplemente concretaron que al día siguiente se iban a encontrar para hablar en una cafetería que Juan había elegido.
Así al día siguiente a la hora acordada, allí estaban ellos. Ana no podía dejar de temblar con los nervios que tenia, pues no quería ir a esa cita, he intentó razonar con sus padres que era inútil ir allí.
- Pero no entendéis que si a mi, ya me ha dicho que no quiere saber nada y saber de quien es el niño...., no entiendo como me haces esto papá.
Manuel llegó unos minutos más tarde. Les saludo, el momento era para cortarlo con un cuchillo, pues la tensión estaba allí a flor de piel.
Aquello parecía la escena de una película, en su momento cumbre.
José le preguntó:
- Que piensas hacer tú, con mi hija pues el niño es tuyo, vas a asumir la responsabilidad.
- Yo no se si el niño es mio o no, pero no quiero responsabilidades ella ya es mayorcita para saber lo que hacia commigo. Además yo voy a volver dentro de poco a mi País, donde tengo a mi familia.
Allí fue donde se dieron cuenta que realmente era inútil seguir con el tema, pues él tenia familia, estaba casado y era padre de dos hijos.
La conversación termino, José le hubiera roto la cara a ese impresentable, pero se contuvo. Le amenazó con que esto tendría consecuencias, pues legalmente Ana es menor de edad ( en los años 70 la mayoría no era hasta los 21)
Unas palabras mas, miradas de soberbia, de odio y de dolor. Así acabo el encuentro.
Una vez en casa, Ana se fue a su habitación, José y María fueron directos al teléfono.
Al día siguiente, hablaron con Ana
- Mira hija, ayer pudimos hablar con nuestro medico, le explicamos lo que pasaba, y nos ha dado un teléfono de contacto y hoy hemos llamado.
- Ya lo hemos arreglado todo y te vas con tu madre a Londres, para abortar.
Ana totalmente desorientada y desconcertada no se atrevió a decir nada, simplemente acepto el hecho.
Lo único que les dijo fue:
- no tenemos pasaporte, habrá que hacerlos.
Sabia que mucha gente viajaba a Londres para lo mismo, pero tenia tanto miedo que no quería plantearse preguntas. Era la solución fácil, aunque no se imaginaba con ningún bebe, simplemente no podía.
Pasaron un par de semanas y partieron para Londres, oficialmente, iban a un Balneario, pues a María le dolía mucho la espalda y le iba a sentar de maravilla.
Nadie debía saberlo jamás.
Su llegada estaba totalmente programada, ya les esperaban con un letrero con su nombre, las recogieron y las llevaron a un pequeño hostal para que dejaran sus cosas.
Estaba en un barrio de Londres, pero no era un lugar céntrico, ni siquiera sabían nada de Ingles, pero quien les acompaño, hablaba algo de español, al igual que en el hostal, por lo que les comento la Sra. que lo regentaba, era habitual para ella alojar a españolas, tenia un acuerdo con la Clínica.
Fueron a la clínica para unas pruebas rutinarias, al salir, en vez de ir directas al alojamiento, dieron una vuelta por la zona. Se tomaron unos refrescos y vieron los famosos taxis y las cabinas, eso fue todo lo que conocieron de aquella ciudad.
A la mañana siguiente debía volver para practicarle el aborto.
Todo fue rápido, y bien, a las pocas horas la enviaron al hostal, donde estuvo acostada hasta el día siguiente que debían partir de vuelta a casa.
Y así termino todo, no se volvió a tocar el tema en casa, solo en alguna ocasión puntual, entre madre e hija y claro los pasaportes se destruyeron y la vida siguió como si no hubiese pasado nada.
Una gran farsa, eso fue lo que siguió.
Y habían pasado tanto tiempo..............................................
Se levanto ojerosa, no había dormido nada, pero no quería volver a pensar mas en ello,
la vida seguía, tenia a Juan, le amaba con locura.
Muchas veces pensó en decirle lo que había ocurrido, pero al principio de salir, su madre le aconsejo que no dijera nada, no lo hizo por miedo, y sentía ahora que ya era demasíado tarde.
FIN Geli - 2008 Junio