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Terra
La Coctelera

Categoría: Mitologia

3 Octubre 2007

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La Llorona

Los cuatros sacerdotes aguardaban espectrantes.
Sus ojillos vivaces iban del cielo estrellado en donde señoreaba la gran luna blanca, al espejo argentino del lago de Texcoco, en donde las bandadas de patos silenciosos bajaban en busca de los gordos ajolotes.
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Después confrontaban el movimiento de las constelaciones estelares para determinar la hora, con sus profundos conocimientos de la astronomía.
De pronto estalló el grito....
Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketEra un alarido lastimoso, hiriente, sobrecogedor. Un sonido agudo como escapado de la garganta de una mujer en agonía. El grito se fue extendiendo sobre el agua, rebotando contra los montes y enroscándose en las alfardas y en los taludes de los templos, rebotó en el Gran Teocali dedicado al Dios Huitzilopochtli,
Photo Sharing and Video Hosting at Photobucketque comenzara a construir Tizoc en 1481 para terminarlo Ahuizotl en 1502 si las crónicas antiguas han sido bien interpretadas y parecio quedar flotando en el maravilloso palacio del entonces Emperador Moctezuma Xocoyótzin.

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-- Es Cihuacoatl! -- exclamó el más viejo de los cuatro sacerdotes que aguardaban el portento.
-- La Diosa ha salido de las aguas y bajado de la montaña para prevenirnos nuevamente --, agregó el otro interrogador de las estrellas y la noche.
Subieron al lugar más alto del templo y pudieron ver hacia el oriente una figura blanca, con el pelo peinado de tal modo que parecía llevar en la frente dos pequeños cornezuelos, arrastrando o flotando una cauda de tela tan vaporosa que jugueteaba con el fresco de la noche plenilunar.
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Cuando se hubo opacado el grito y sus ecos se perdieron a lo lejos, por el rumbo del señorío de Texcocan todo quedó en silencio, sombras ominosas huyeron hacias las aguas hasta que el pavor fue roto por algo que los sacerdotes primero y después Fray Bernandino de Sahagún interpretaron de este modo:
Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket.Hijos míos... amados hijos del Anáhuac, vuestra destrucción está próxima...."
Venía otra sarta de lamentos igualmente dolorosos y conmovedores, para decir, cuando ya se alejaba hacia la colina que cubría las faldas de los montes:
"...A dónde iréis.... a dónde os podré llevar para que escapéis a tan funesto destino.... hijos míos, estáis a punto de perderos..."
Al oir estas palabras que más tarde comprobaron los augures, los cuatro sacerdotes estuvieron de acuerdo en que aquella fantasmal aparición que llenaba de terror a las gentes de la gran Tenochtitlán, era la misma Diosa Cihuacoatl, la deidad protectora de la raza, aquella buena madre que había heredado a los dioses para finalmentente depositar su poder y sabiduría en Tilpotoncátzin en ese tiempo poseedor de su dignidad sacerdotal.
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El emperador Moctezuma Xocoyótzin
<a href=Photo Sharing and Video Hosting at Photobucketse atuzó el bigote ralo que parecía escurrirle por la comisura de sus labios, se alisó con una mano la barba de pelos escasos y entrecanos y clavó sus ojillos vivaces aunque tímidos, en el viejo códice dibujado sobre la atezada superficie de amatl y que se guardaba en los archivos del imperio tal vez desde los tiempos de Itzcoatl y Tlacaelel.
El emperador Moctezuma, como todos los que no están iniciados en el conocimiento de la hierática escritura, sólo miraba con asombro los códices multicolores, hasta que los sacerdotes, después de hacer una reverencia, le interpretaron lo allí escrito.
Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket---Señor, -- le dijeron --, estos viejos anuales nos hablan de que la Diosa Cihuacoatl aparecerá según el sexto pronóstico de los agoreros, para anunciarnos la destrucción de vuestro imperio.
Dicen aquí los sabios más sabios y más antiguos que nosotros, que hombres extraños vendrán por el Oriente y sojuzgarán a tu pueblo y a ti mismo y tú y los tuyos serán de muchos lloros y grandes penas y que tu raza desaparecerá devorada y nuestros dioses humillados por otros dioses más poderosos.
--- Dioses más poderosos que nuestro Dios Huitzilopochtli, y que el Gran Destructor Tezcatlipoca y que nuestros formidables dioses de la guerra y de la sangre? -- preguntó Moctezuma bajando la cabeza con temor y humildad.
Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket-
-- Así lo dicen los sabios y los sacerdotes más sabios y más viejos que nosotros, señor. Por eso la Diosa Cihuacoatl vaga por el anáhuac lanzando lloros y arrastrando penas, gritando para que oigan quienes sepan oír, las desdichas que han de llegar muy pronto a vuestro Imperio.
Moctezuma guardó silencio y se quedó pensativo, hundido en su gran trono de alabastro y esmeraldas; entonces los cuatro sacerdotes volvieron a doblar los pasmosos códices y se retiraron también en silencio, para ir a depositar de nuevo en los archivos imperiales, aquello que dejaron escrito los más sabios y más viejos.
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Por eso desde los tiempos de Chimalpopoca, Itzcoatl, Moctezuma, Ilhuicamina, Axayácatl, Tizoc y Ahuizotl, el fantasmal augur vagaba por entre los lagos y templos del Anáhuac, pregonando lo que iba a ocurrir a la entonces raza poderosa y avasalladora.
Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketAl llegar los españoles e iniciada la conquista, según cuentan los cronistas de la época, una mujer igualmente vestida de blanco y con las negras crines de su pelo tremolando al viento de la noche, aparecía por el Sudoeste de la Capital de la Nueva España y tomando rumbo hacia el Oriente, cruzaba calles y plazuelas como al impulso del viento, deteniéndose ante las cruces, templos y cementerios y las imágenes iluminadas por lámparas votivas en pétreas ornacinas, para lanzar ese grito lastimero que hería el alma.
Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket-----Aaaaaaaay mis hijos.......Aaaaaaay aaaaaaay!---- El lamento se repetía tantas veces como horas tenía la noche la madrugada en que la dama de vestiduras vaporosas jugueteando al viento, se detenía en la Plaza Mayor y mirando hacia la Catedral musitaba una larga y doliente oración, para volver a levantarse, lanzar de nuevo su lamento y desaparecer sobre el lago, que entonces llegaba hasta las goteras de la Ciudad y cerca de la traza.
Jamás hubo valiente que osara interrrogarla. Todos convinieron en que se trataba de un fantasma errabundo que penaba por un desdichado amor, bifurcando en mil historias los motivos de esta aparición que se transplantó a la época colonial.
Los románticos dijeron que era una pobre mujer engañada, otros que una amante abandonada con hijos, hubo que bordaron la consabida trama de un noble que engaña y que abandona a una hermosa mujer sin linaje.

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Lo cierto es que desde entonces se le bautizó como "La llorona", debido al desgarrador lamento que lanzaba por las calles de la Capital de Nueva España y que por muchos lustros constituyó el más grande temor callejero, pues toda la gente evitaba salir de su casa y menos recorrer las penumbrosas callejas coloniales cuando ya se había dado el toque de queda.
Muchos timoratos se quedaron locos y jamás olvidaron la horrible visión de "La llorona" hombres y mujeres "se iban de las aguas" y cientos y cientos enfermaron de espanto.
Poco a poco y al paso de los años, la leyende de La Llorona, rebautizada con otros nombres, según la región en donde se aseguraba que era vista, fue tomando otras nacionalidades y su presencia se detectó en el Sur de nuestra insólita América en donde se asegura que todavía aparece fantasmal, enfundada en su traje vaporoso, lanzando al aire su terrífico alarido, vadeando ríos, cruzando arroyos, subiendo colinas y vagando por cimas y montañas.

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10 Julio 2007

SISIFO

10 jul 07 Autor: diusti En: Mitologia

SÍSIFO

Hijo de Eolo,Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket
fundó la ciudad de Corinto de la que fue rey. Destacó por su astucia e ingenio.
Rodeó toda su ciudad con grandes murallas para que los viajeros tuvieran que pagar por pasar por allí.
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Tenía muchos rebaños y su vecino Autólico le robaba las vacas. Como el
dios Hermes le había concedido a Autólico el don de convertir los toros
en vacas y de cambiar el color de blanco a rojo, Autólico le robaba a
Sísifo los toros blancos y los convertía en vacas rojas.
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Sísifo veía como su rebaño era cada día más pequeño y el de Autólico
cada vez más numeroso por lo que empezó a sospechar y se le ocurrió la
idea de grabar en las pezuñas de sus vacas la frase "me ha robado
Autólico",
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de
esta manera pudo demostrar que le estaban robando. Admirado Autólico de
la inteligencia de Sísifo le entregó a su hija Anticlea para que
tuviera hijos tan astutos como Sísifo.


El
ingenio de Sísifo también pudo con los mismísimos dioses del Olimpo,
aunque al final le costó la vida. Un día que Sísifo estaba en su
palacio vio pasar un enorme águila que llevaba entre sus garras una
hermosa mujer.

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El
águila era el dios Zeus que había raptado a la bella Egina hija de
Asopo, dios de los ríos. Al rato llegó Asopo y le pidió a Sísifo que le
ayudara a encontrar a su hija. Entonces Sísifo le dijo a Asopo que le
diría el nombre de la persona que había raptado a su hija si a cambio
creaba un río en la colina donde estaba construyendo la ciudad de
Corinto.

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Asopo
así lo hizo y Sísifo le contó hacia donde se había dirigido Zeus.
Cuando Asopo los encontró, Zeus salió corriendo y se transformó en roca
para poder escapar de Asopo.
El castigo de Zeus a Sísifo por su traición fue terrible, lo condenó a muerte y envió a su hermano Hades a buscarloPhoto Sharing and Video Hosting at Photobucket
para
llevárselo al país de los muertos. Pero Sísifo engañó también a Hades y
cuando éste intentó ponerle unas esposas le preguntó:Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket
- ¿Qué son esos brazaletes metálicos?
Y Hades le contestó:
- Son unas esposas y sirven para encadenar a los presos.
Sísifo le dijo:
- Por favor, enséñame como funcionan.
Hades se puso las esposas a sí mismo y Sísifo aprovechó para escapar.
Zeus liberó a Hades y mandó otra vez a Sísifo al reino de los muertos.
Pero Sísifo le dijo a su mujer ANTICLEA

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que cuando muriese no le hiciese ningún funeral y cuando llegó al país de los muertos se quejó a la diosa Perséfone
que
su familia ni siquiera había tenido tiempo para enterrarle y le pidió
que le dejara volver a la tierra para poder preparar su entierro.
Perséfone le dejó marchar diciéndole:
- Muy bien puedes irte a arreglar tus cosas, pero vuelve mañana sin falta.
Pero Sísifo no volvió en mucho tiempo.

Finalmente
Hermes lo llevó nuevamente al reino de los muertos donde se le condenó
a subir una enorme roca a lo alto de una colina, pero, cuando está casi
a punto de llegar a la cima, se le escapa y tiene que empezar de nuevo
a subir la piedra y así durante toda la eternidad.

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(Se
cuenta en el Olimpo que la roca que Sísifo tiene que empujar es
exactamente igual a la roca en la que se transformó Zeus para que no lo
descubriera Asopo, padre de Egina).


«Los
Dioses condenaron a Sísifo a empujar eternamente una roca hasta lo alto
de una montaña, desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso.
Pensaron, con cierta razón, que no hay castigo más terrible que el
trabajo inútil y sin esperanza.»
Albert Camus

4 Julio 2007

ADONIS

4 jul 07 Autor: diusti En: Mitologia

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Adonis era hijo de Cíniras, rey de Pafos en Chipre, y de
su hija Esmirna (mirra). Afrodita había hecho que Esmirna se enamorase de su
padre y se acostara con él cuando estaba borracho en represalia por haber
alardeado respecto a que su hija era más hermosa que ella. Cuando Esmirna se
percató de su prenez, su padre trató de matarla, pero Afrodita, compadeciéndose
de Esmirna, la convirtió en un arbol de mirra.

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Nacido del árbol en el
que su madre, Mirra, se había transformado. Era de una gran belleza.

Al nacer Afrodita lo colocó en un cofre que
confió a Perséfone diosa de los infiernos.


Cuando quiso reclamarlo Perséfone,
cautivada por la belleza del niño, se negó a entregarlo. Llevado el pleito a
Zeus, sentenció que pasase seis meses en los infiernos y otros seis en el
Olimpo

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. Afrodita viéndolo un
día dormido desnudo, se enamoró de él. Juntos se dedicaban a la caza, hasta que
un día un jabalí enviado por Artemisa destrozó con sus colmillos a Adonis.

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De
su sangre nacieron las flores llamadas anémonas.

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Otras leyendas dicen que el
jabalí era Ares, que por celos quiso matar a Adonis.

Al irle a socorrer Afrodita, se hirió con las
zarzas del bosque y sus gotas de sangre se transformaron en rosas rojas.

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14 Junio 2007

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Perséfone, La Hija Perdida

Había una vez una diosa llamada Demeter que tenía una hermosa hija llamada Perséfone. La
joven tenía grandes ojos verdes y una cabellera de bucles dorados. Vivía con su
madre en un departamento del palacio en el monte Olimpo y de vez en cuando
bajaba a los prados a recoger flores en compañía de sus amigas.

Un día, el dios de los muertos, Hades, que vivía en el centro de la tierra,
rodeado de tinieblas, se enamoró profundamente de Perséfone.

Como Hades era muy astuto no se animó a acercarse sin antes pedir permiso a
Zeus, el más importante de todos los dioses del Olimpo. Zeus, no le contestó ni
si ni no, pero le guiñó un ojo. Entonces Hades, trazó un plan para cumplir su
deseo.
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Un día que Perséfone, estaba recogiendo flores tranquilamente con sus
amigas, se alejó distraída del grupo para recoger un narciso. En ese momento la
tierra se abrió y de allí surgió el dios de los muertos en un carruaje negro.
La secuestró y la llevó con él sin dejar ningún rastro.

Las amigas no habían visto como Perséfone se había esfumado
sin dejar rastro alguno. Así que nada pudieron decirle a Demeter, la madre, que
sufrió por la desaparición de su hija.

Demeter, desesperada comenzó a buscarla. Se disfrazó de anciana y comenzó a
recorrer toda Grecia buscando alguna pista sobre su hija. Durante nueve días ni
comió ni bebió.

Cuando los reyes de Eleusis la vieron, le ofrecieron quedarse con ellos en
el palacio para cuidar de sus hijos.

Un buen día, el hijo mayor de los reyes le dijo:

-Diosa Demeter, tengo malas noticias. Un pastor me contó que vio un carruaje
siniestro, guiado por un rey calzando una armadura negra, se llevó a una joven
que gritaba muerta de miedo. La tierra se abrió y ambos desaparecieron en sus
entrañas. Pienso que podría ser tu hija Perséfone.

Demeter, reconoció a Hades por la descripción del pastor, pensó que Zeus
tenía algo que ver en este asunto y decidió vengarse.

Como Demeter era la diosa de la agricultura, recorrió Grecia prohibiendo a
los árboles dar fruto, a los pastos crecer y a las semillas germinar. Al poco
tiempo el ganado no tenía como alimentarse y comenzó a morir. Si esto
continuaba, los hombres pronto morirían también por falta de alimento.

Zeus se asustó y trató de convencerla enviándole riquísimos regalos,joyas y
oro, pero Demeter no los aceptó.-No quiero tus regalos. Solo quiero a mi hija
Perséfone de vuelta en mi casa.

Zeus, viendo que era imposible convencer a Demeter, llamó a Hermes y lo
envió al Tátaro para darle un mensaje al dios Hades.

- Por favor, devuelve a Perséfone o todos estaremos perdidos ya que los
humanos están en serio peligro debido a la falta de alimento.

Hades le respondió:

-Solo puedo enviar a Perséfone de vuelta a su casa, mientras no haya probado
el alimento de los muertos.

Perséfone estaba tan triste que se había negado a probar bocado desde el día
de su secuestro.
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Entonces Hades le dijo:

- Hermosa Perséfone, parece que no eres feliz a mi lado. No has probado
bocado desde el día en que llegaste. Cada día estás más delgada y si sigues así
pronto morirás. Mejor que vuelvas a tu casa.

Pero un jardinero que escuchó la conversación dijo:

-¿Cómo que no ha probado bocado? Yo la vi comer granadas de tu huerto esta
mañana.

Hades se sonrió satisfecho. La subió a un carruaje y la llevó junto a su
madre, que apenas la vio se abrazó a ella llorando de felicidad.

Pero Hades le dijo:

-Diosa Demeter, tu hija Perséfone ha comido siete granadas de mi huerto, por
lo tanto debe regresar al Tártaro conmigo.

Demeter, furiosa respondió:

-Si eso ocurre, jamás levantaré la maldición que pesa sobre la tierra. Todos
los hombres y los animales morirán.
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Zeus, espantado por la respuesta de Demeter, envió a su esposa Hera a a
negociar con los dioses.

Finalmente Demeter aceptó que el príncipe de las tinieblas se case con
Perséfone. Su hija debía pasar siete meses al año con Hades, un mes por cada
granada que comió y cinco meses junto a Demeter, su madre.

Por esa razón la tierra florece y fructifica en primavera y verano, cuando
Perséfone visita a su madre y la tierra está triste y seca en otoño e invierno,
cuando Perséfone está junto a Hades.
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7 Junio 2007

ATALANTA - Mitologia

7 jun 07 Autor: diusti En: Mitologia

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ATALANTA

Recién nacido Meleagro, príncipe de Calidón, las tres parcas

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predijeron que la vida del niño duraría tanto como un tronco de árbol que estaba ardiendo en la chimenea.
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Entonces Altea, madre de Meleagro, sacó el tronco del fuego, lo apagó y lo guardó en un lugar secreto de su palacio.
Meleagro creció fuerte y sano y llegó a ser el mejor lancero de Grecia.
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Un año que hubo una gran cosecha Eneo, rey de Calidón y padre de
Meleagro, ofreció un sacrificio a los dioses para darles las gracias
por la próspera cosecha pero olvidó homenajear a la diosa Artemisa que
se sintió despreciada y para vengarse envió un enorme jabalí a los
campos de Calidón que arrasó los campos de trigo, destrozó las parras y
los olivos, mató los rebaños y atemorizó a los granjeros que huyeron a
refugiarse tras los muros de la ciudad.

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El rey Eneo mandó heraldos pidiendo ayuda. Acudieron valientes
cazadores de todos los rincones de Grecia deseosos de tener el honor de
matar al jabalí y quedarse con su piel como trofeo. Los participantes
en la cacería fueron numerosos, además de Meleagro llegaron héroes de
toda Grecia como Jasón, Anceo, Ificles (hermano gemelo de Heracles), el
veloz Idas, Linceo, Néstor, Anfiarao, dos centauros, Leucipo, Acasto
gran lanzador de jabalina, Plexipo y Toxeo tíos de Meleagro, Teseo (el
vencedor del Minotauro), Piritoo amigo de Teseo, Peleo (esposo de
Tetis, diosa del mar) y muchos más valientes cazadores. También se presentó una chica alta y delgada, armada de arco y flechas, llamada Atalanta, que deslumbró a todos por su belleza.
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Atalanta "la de los ágiles pies".-

Atalanta era hija de Esceneo, rey de Arcadia. Nada más nacer su padre,
desilusionado porque quería un hijo varón, la abandonó en la cima de
una montaña para que muriera. Pero la diosa Artemisa

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le
envió una osa que la amamantó y cuidó. Atalanta se convirtió así en la
hija adoptiva de Artemisa e hizo la promesa de que nunca se casaría.
Llegó a ser una gran cazadora y la corredora más rápida del mundo.


La cacería del jabalí de Calidón.-
Antes de empezar la cacería Anceo dijo:
- Me niego a cazar con una mujer, no debemos dejar que participe.
Meleagro, que se había enamorado de Atalanta nada más verla, le obligó a callar.

Cuando sonaron los cuernos, anunciando el comienzo de la cacería, todos
los héroes se adentraron en un bosque de espesa arboleda en el que se
había refugiado el jabalí.
Los dos centauros se habían apostado a
ver cual de los dos sería el primero en besar a Atalanta. Cuando lo
intentaron ella los mató a los dos con sus flechas y siguió caminando
tan tranquila.
Linceo vio al jabalí cerca de un arroyo y avisó a
los demás. El jabalí al verse acorralado embistió y mató a tres de los
cazadores. Néstor se salvó subiéndose a un árbol. El héroe Teseo lanzó
su jabalina pero falló. Ificles sólo consiguió rozarle en un costado.
Cuando el jabalí estaba a punto de arrollar a Anceo, Atalanta disparó
una flecha que alcanzó al jabalí debajo de la oreja e hizo que desviara
su trayectoria, salvando a Anceo.

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Pero Anceo, desagradecido, no quiso reconocer que Atalanta le había salvado la vida y le gritó:
- ¡Mujer tenías que ser!, has estado a punto de alcanzarme con tu flecha.

Cuando el jabalí volvió a embestir Anceo intentó darle un golpe con su
hacha pero el jabalí lo despedazó con sus colmillos. Peleo le lanzó una
jabalina pero también falló, la jabalina rebotó en un árbol y mató a
otro de los cazadores. Anfiarao, con una flecha, alcanzó al jabalí en
el ojo derecho. El jabalí, sintiéndose herido, se revolvió y acorraló a
Teseo contra un árbol, entonces Meleagro se acercó al jabalí por el
lado derecho por donde no podía verle y le clavó una lanza en el lomo,
que le atravesó el corazón, matándole en el acto. Inmediatamente
Meleagro le quitó la piel y se la dió a Atalanta diciendo:
- Te la mereces porque tu flecha le habría causado la muerte muy pronto.
Los tíos de Meleagro protestaron:
- No es justo, Atalanta sólo provocó una herida, tú lo has matado.
Meleagro respondió:
- Callaos, ya he tomado la decisión de darle la piel a Atalanta.
- Lo has hecho porque te has enamorado de esa chica, le respondió uno de sus tíos, piensa en lo que dirá tu esposa.
- Pide disculpas o te mataré, gritó Meleagro.
El otro tío dijo:
- Mi hermano no tiene porque pedir disculpas, cualquiera puede ver que ha dicho la verdad.
Entonces Meleagro, cegado por la ira, atravesó con su lanza a sus dos tíos.


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Muerte de Meleagro.-

Cuando la madre de Meleagro se enteró que éste había matado a sus dos
hermanos favoritos sacó el tronco que guardaba y lo arrojó al fuego.

Meleagro sintió de repente un fuego interno y una gran quemazón y murió
lentamente cumpliéndose así la profecía de las tres parcas.


Hipómenes y Atalanta.-

El padre de Atalanta, rey de Arcadia, al enterarse que su hija había
ganado la piel del jabalí de Calidón se sintió muy orgulloso y la mandó
llamar, diciéndole:
- Bienvenida a casa, te pido perdón por haberte
abandonado, desde ahora te reconozco como mi hija y heredera y buscaré
un esposo digno de tí.
Pero como Atalanta había prometido que nunca se casaría le dijo a su padre:
- Me casaré con el primer hombre que logre ganarme en una carrera, pero los perdedores deberán morir.
El rey aceptó y durante uno o dos años ningún pretendiente logro vencer a Atalanta.Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Entonces Hipómenes, biznieto de Poseidón, que se había enamorado de
Atalanta ofreció un sacrificio a Afrodita para que le ayudara.

Afrodita le prestó a Hipómenes tres manzanas de oro para que pudiera distraer a Atalanta durante la carrera.

Empezó la carrera, Hipómenes iba tirando las manzanas de oro, de una en
una, y Atalanta se iba agachando para recogerlas. Con esta estratagema
el astuto Hipómenes pudo vencer a Atalanta y casarse con ella.

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30 Mayo 2007

TESEO - Mitologia

30 may 07 Autor: diusti En: Mitologia

Los origenes de TeseoPhoto Sharing and Video Hosting at PhotobucketTeseo era hijo de Egeo, rey de Atenas y de Etra, hija de Piteo, Rey de Corinto.
El rey Egeo se había casado dos veces pero no podía tener hijos, entonces consultó con el Oracúlo de Delfos.
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Que le dio la siguiente profecía:
No debes desatar el “odre de vino” antes de regresar a Atenas.
Egeo no entendió el augurio del Oráculo por lo que se dirigió a Corinto para que el sabio rey Piteo le explicara la profecía.
Piteo
que entendió al Oráculo, quiso que su hija Etra tuviera un hijo con
Egeo. Organizó una fiesta en honor de Egeo que se debió un “odre de
vino” y después durmió con la princesa Etra. Al día siguiente cuando
Egeo despertó junto a la bella muchacha comprendió la profecía del
Oráculo y supo que iba a tener un hijo.
Hizo
prometer a Etra que si tenía un hijo varón no le dijera quien era su
padre hasta que fuera mayor de edad, para evitar que lo asesinaran los
Palántides que eran sobrinos de Egeo con pretensiones sobre el trono de
Atenas porque pensaban que Egeo no podía tener hijos. Después escondió
debajo de una gran roca sus sandalias y su espada que tenía una
serpiente dorada grabada en la hoja y le dijo a Etra:
Cuando nuestro hijo sea mayor de edad envíalo a Atenas con las sandalias y la espada que yo sabré reconocerlo.
Teseo
fue educado por su madre y por su abuelo y se convirtió en un niño
fuerte y hermoso, cuando cumplió los dieciséis años, su madre le contó
el secreto de su origen y le dijo:
Tu
padre es Egeo, rey de Atenas, tú eres el auténtico heredero del trono
de Atenas. Debes ir a buscar a tu padre, pero durante el viaje
mantendrás oculta su identidad porque si los pretendientes al trono de
Atenas supieran que eres hijo de Egeo querrían matarte.
Lo
llevo hasta la roca donde Egeo había guardado sus sandalias u su
espada, recogió las sandalias y la espada de su padre y comenzó un
largo y accidentado viaje hacia Atenas.
Viaje a Atenas
Teseo
para probar su valor viajó hacia Atenas por el camino de la Costa, el
mas largo y peligroso. En Epidauro se encontró con su primer enemigo el
bandido Perifetes que asesinaba a los caminantes con una maza de
bronce, Teseo se la arrebató de las manos y acabo con él de un mazazo.
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En
Orvejiries, encontró al gigante Sinis, hijo de Poseidón, que
descuartizaba a los viajeros atándoles los brazos a las copas de dos
pinos que previamente había doblado y luego soltaba partiendo a sus
victimas en dos. Teseo luchó contra Sinis lo dejó sin sentido e hizo
con el lo mismo que él hacia con los demás.
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Mas tarde tuvo que luchar con la Cerda Fea, una cerda salvaje que tenia unos enormes colmillos, más afilados que una hoz.
En
Megara para atravesar la sierra de Gerania había de pasar por un
estrecho camino que bordeaba un acantilado sobre el mar, abajo en la
playa vivía una enorme tortuga que se comía a los seres humanos que
capturaba. En ese camino se escondía el bandido Escirón que obligaba a
los viajeros a lavarse los pies para dejarles pasar. Cuando la gente
estaba distraída les daba una patada y lo arrojaba por el precipicio
hasta el mar, donde los devoraba la temible tortuga. Pero fue Teseo
quién arrojó a Esciron al mar. Después bajó por el acantilado cazó a la
tortuga, le arrancó el caparazón y lo uso como escudo.
En Elensis Teseo venció al gigante Cercion, hábil luchado que provocaba a todos los caminantes a enfrentarse a él.
También
acabó con Procrustes un malvado posadero que vivía junto al camino y
que solo tenía una cama en su posada. Si el viajero era demasiado largo
para su cama, le cortaba las piernas, si, por el contrario, era
demasiado corto lo estiraba hasta que diera el largo de la cama , y a
los que eran de la misma longitud que la cama los asfixiaba con una
manta. Teseo lo venció, lo puso en la cama y como Procrustes era muy
alto le corto las piernas y la cabeza.
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De esta manera la fama de Teseo se expandió por todo el reino de Atenas, por haber hecho transitable el camino del a Costa.
El
rey Egeo se había casado otra vez, con la Maga Medea, la cual, por sus
poderes mágicos, sabia que Teseo era el hijo de Egeo. Como Medea quería
que unos de sus hijos fuera el siguiente Rey de Atenas, decidió
envenenar a Teseo. Pero afortunadamente, Egeo reconoció la espada de
Teseo por la serpiente que tenía grabada en la hoja, comprendió que
Teseo era su hijo y dio un manotazo a la copa envenenada, que en ese
omento le ofrecía Medea. El veneno hizo un gran agujero en el suelo y
Medea escapo en una nube mágica.
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Teseo
fue nombrado príncipe de Atenas y reconocido como legítimo heredero del
trono. Al día siguiente los Palántides le atacaron pero Teseo les
venció a todos.

Teseo y el Minotauro

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Una
noche Egeo, el anciano rey de Atenas, se mostraba tan triste y
preocupado que su hijo Teseo le pregunto a que se debía tal desdicha.
El padre le comentó a su hijo que el día siguiente era la fecha marcada
para enviar el tributo al rey Minos de Creta, que consistía en el sacrificio de siete doncellas y siete jóvenes, que serían devorados por el monstruo Minotauro.

Teseo sintió un escalofrío. Llevaba mucho tiempo fuera de Grecia y acababa de regresar a su patria, pero había oído hablar del Minotauro.
Se decía que este monstruo, con cuerpo de hombre y cabeza de toro, se
alimentaba de carne humana. Teseo indignado le pregunto a su padre el
por qué de tal horrible ofrenda. El anciano le explico que hace tiempo
había perdido una guerra contra el rey de Creta y desde ese entonces tenía que pagar ese precio.
Con
todo el ardor de su juventud, Teseo le suplicó a su padre que le
permitiera ser parte de la ofrenda y le dejara acompañar a las víctimas
para poder enfrentar al Minotauro.
Al oír aquellas palabras, el anciano Egeo se estremeció, estrechando a
su hijo entre sus brazos se negó rotundamente a la petición.
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Egeo tratando de convencer a su hijo le comentó que era imposible vencer al Minotauro,
diciéndole que se rumoraba que vivía oculto en un extraño palacio
llamado Laberinto que tenía tantos pasadizos, y tan intrincados que los
que se adentraban por ellos no sabían cómo salir y acababan por
encontrarse con el monstruo, que los devoraba. Teseo era tan obstinado
como intrépido. Insistió, se enfadó, y luego recurrió a los mimos y a
la persecución hasta que el anciano rey Egeo, con el corazón
desgarrado, acabó por ceder.
A
la mañana siguiente, Teseo se dirigió junto con su padre al Pireo, el
puerto de Atenas. Les acompañaban los jóvenes que iban a emprender su
último viaje. Los ciudadanos contemplaban la procesión, unos con
lágrimas en los ojos, otros amenazando con el puño a los emisarios del
rey Minos
que flanqueaban el siniestro cortejo. Al cabo, el grupo llegó al muelle
dónde estaba atracada una galera de velas negras. El rey explicó a
Teseo que las velas eran señal de luto, pero le pidió que si regresaba
vencedor, no olvidase cambiarlas por velas blancas, para que supiera,
aún antes de que llegase a puerto que estaba vivo. Teseo se lo
prometió. Luego abrazó a su padre y se embarco con el resto de los
atenienses.
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Una noche, durante la travesía, Poseidón,
el dios del mar, se apareció en sueños a Teseo y le confesó que era tan
hijo suyo como de Egeo. Entonces Teseo se enteró del fabuloso relato de
su nacimiento. Le dijo que cuando se despertara, se tirara al agua y
encontraría un anillo de oro que el rey Minos había perdido hace mucho tiempo. Teseo se despertó. Era de día y a lo lejos se avistaban las islas de Creta.
Entonces,
ante la mirada estupefacta de sus compañeros, Teseo se tiró al agua. Al
llegar al fondo divisó una joya que relucía entre las conchas, y la
cogió; el corazón le latía fuertemente.
De modo que todo lo que le había dicho Poseidón era verdad: ¡era un semidiós!
Este descubrimiento hizo que redoblaran sus ánimos y su valor.
Cuando
la nave atracó en el puerto de Cnosos, Teseo vio entre la muchedumbre
al rey rodeado de su séquito y fue a presentarse ante él. Teseo se
presentó y le dijo que lo único que quería era que no le separase de
sus compañeros.
Los
acompañantes del rey dejaron escapar un murmullo. Este contempló con
desconfianza al recién llegado. Reconoció el anillo de oro que Teseo
llevaba en el dedo y se preguntó muy sorprendido de qué prodigio se
habría valido el hijo de Egeo para encontrar la joya. Luego descubrió
el plan del joven y le dijo que si quería enfrentar al Minotauro lo tendría que hacer con las manos y le obligo a dejar sus armas.
Entre la comitiva del rey se encontraba la princesa Ariadna,
una de sus hijas. Impresionada por la temeridad del príncipe, pensaba
horrorizada que pronto la pagaría con su vida. Teseo había estado
mirando un buen rato a Ariadna. Desde luego le había llamado la atención su belleza, pero se quedó sobre todo intrigado porque estaba tejiendo. Sí, a Ariadna la gustaba tejer porque podía dedicarse a meditar. Y sin dejar de mirar a Teseo, se le estaba ocurriendo una idea descabellada.
Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketARIADNA
Ese
día por la noche Teseo se despertó sobresaltado: ¡alguien acababa de
entrar en el aposento en el que dormía! Escudriñó la oscuridad y
lamentó que le hubieran despojado de su espada. Una silueta blanca se
destacó entre las sombras y un familiar chasquido de las agujas le
reveló la identidad de la visita, era Ariadna.
La hija del rey se acercó al lecho y se sentó. Cogió la mano del joven
y le suplicó que no entrara en el Laberinto ya que no podría salir de
él nunca más, y de esta forma ella no lo volvería a ver.
Los estremecimientos de Ariadna
revelaron a Teseo la naturaleza de los sentimientos que la habían
empujado a ir a verlo aquella noche. Muy turbado le dijo que era su
deber vencer al Minotauro. Ella le dijo que el Minotauro era un monstruo pero era su hermano. Teseo perturbado no lo podía creer. Y de esta forma ella le contó la horrible historia de Minotauro.
Le contó que mucho antes de que ella naciera, su padre, el rey Minos,
cometió la imprudencia de burlarse de Poseidon, sacrificando un pobre
toro, flaco y enfermo, en lugar del magnífico toro que él le había
enviado. Al poco tiempo, Minos se casó con la hermosa Pasífae, madre de Ariadna. Pero Poseidón tramaba una venganza. En recuerdo de la antigua ofensa que le había hecho, consiguió que Pasífae
perdiera la cabeza y se enamorara de un toro. La desgraciada mandó
incluso que le construyeran un caparazón en forma de vaca, dentro del
cual se metió para unirse al animal del que se había enamorado. Pasífae dio a luz al Minotauro. Pero Minos
no tuvo el valor para matarlo, pero intentó ocultarlo para siempre de
los ojos del mundo. Mandó llamar al mejor de sus arquitectos, Dédalo,
el cual diseñó el laberinto. Después de contar la historia, Ariadna le propuso a Teseo ayudarle a derrotar a Minotauro a cambio de que se la llevara con él de vuelta a Atenas y la convirtiera en su esposa. El héroe no contestó. Desde luego, Ariadna
era muy atractiva, y era la hija del rey. Pero había llegado a aquella
isla, no en busca de esposa sino a liberar a su país de una carga. Ella
trató de convencerle al decirle que conocía las costumbres del Minotauro e insistió diciendo que sabía cuales eras las debilidades de la bestia. Después de pensarlo por un momento, el joven acepto. A Ariadna
le sorprendió que Teseo aceptara enseguida. ¿Estaría enamorado de ella
o simplemente dispuesto a admitir un trato? ¡Qué más daba! Le confió
mil secretos que al día siguiente le permitirían vencer a su hermano. Y
el sonido de su voz se mezclaba con el incesante chasquido de las
agujas; Ariadna no había dejado ni un momento de tejer.
Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketFrente a la entrada del Laberinto, Minos
ordenó entrar a los atenienses. Mientras los catorce jóvenes,
completamente aterrorizados, iban entrando uno a uno en la extraña
construcción, Ariadna le susurró al oído a su protegido que tomara un hilo y le suplico que por lo que más quisiera, no lo perdiese.
Tenía
en la mano el ovillo de la labor que tejía continuamente. El héroe
cogió lo que ella le daba: un tenue hilo, casi invisible. Aunque el rey
Minos
no adivinó lo que tramaban, sí que se dio cuenta de que al muchacho y a
su hija les costaba mucho separase. Sin decir ni una palabra, el héroe
se metió en el corredor y enseguida se unió a sus compañeros. Llegaron
a un callejón sin salida, dieron media vuelta y tomaron otro camino,
que les condujo a otra bifurcación de la que partían varios pasadizos.
Al poco salieron al aire libre; habían dejado atrás las paredes del
Laberinto y ahora se encontraban ante unos matorrales muy espesos.
Al paso de las horas algunos de los jóvenes se empezaban a alegrar al pensar que no se encontrarían con Minotauro,
pero Teseo sabía que desgraciadamente era imposible: Dédalo había
ideado la construcción de modo que siempre se llegara al centro de la
misma. Y eso fue exactamente lo que pasó. Al anochecer, cuando sus
compañeros empezaban a quejarse de cansancio y de hambre, de repente
Teseo les ordenó que se detuvieran porque había percibido un olor
extraño.
Las paredes
les devolvían el eco de unos rugidos impacientes y en el aire flotaba
un denso olor a carroña. Teseo supo de inmediato que habían llegado
ante el monstruo. Les dijo a los demás que lo esperaran y que no se
movieran de ahí. Se marchó solo, sin soltar el hilo de Ariadna.
De
repente llegó a una explanada circular parecida a una plaza de toros
allí estaba el monstruo más horroroso que jamás se pudo haber
imaginado: era un gigante con cabeza de toro, y brazos y piernas
musculosas como troncos de roble. Al ver llegar a Teseo, el Minotauro
emitió un feroz bramido de golosa satisfacción, abriendo las babeantes
fauces. Bajó la testa bovina y peluda, apuntando a su presa con su
afilada cornamenta. Luego se abalanzó sobre su víctima golpeando la
arena con las pezuñas de sus pies.
El
suelo estaba cubierto de huesos. Teseo cogió el más grande y lo
blandió. Cuando el monstruo se disponía a ensartarlo con sus astas se
hizo a un lado y le asestó en el morro un golpe rotundo capaz de
derribar a un buey ...¡Pero no tan violento como para matar a un Minotauro!
Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketEl
monstruo rugió de dolor. Sin darle tiempo para recuperarse, Teseo se
agarró con todas sus fuerzas de las astas y saltó sobre su peludo lomo.
Encaramado sobre él, apretó las piernas como si fueran tenazas y trató
de estrangularle. Incapaz de respirar el monstruo se debatía furioso.
No podía cornear a su adversario que estaba firmemente trabado a él.
Pataleó, se cayó, se revolcó por el suelo. A pesar de que la arena se
le metía en los ojos y en los oídos, Teseo, siguiendo los consejos de Ariadna, no soltaba a su presa.
Poco a poco el Minotauro
fue perdiendo las fuerzas y al cabo emitió un espantoso bramido de
rabia, se estremeció y exhaló el último suspiro. entonces Teseo se
apartó de aquella enorme masa inerte. Su primer impulso fue ir a
recuperar el hilo de Ariadna.
El silencio insólito y prolongado había hecho que acudieran sus
compañeros. Quienes al llegar al lugar exclamaron: ¡Estamos salvados!
Teseo pidió que le ayudaran a arrancar las astas al Minotauro. Así sabría Minos que ya no podía reclamar ningún tributo.
Al
poco tiempo los muchachos se asustaron y empezaron a murmurar, diciendo
que aún con el monstruo derrotado les aguardaba una muerte lenta, pues
nunca serían capaces de salir de ahí.
Teseo
al escuchar lo que murmuraban les mostró el hilo y les pidió que lo
siguieran. Echaron a andar rápidamente. Gracias al hilo podían recorrer
en sentido inverso el tortuoso y largo camino que los había conducido
hasta el Minotauro. A duras penas lograba Teseo calmar su impaciencia. Se preguntaba que dios bienhechor habría inspirado a Ariadna
aquella idea genial. Al poco rato el hilo se puso tenso: desde la otra
punta alguien tiraba de él con tanta impaciencia como Teseo. Al cabo de
unas horas salieron al aire libre. El agotado héroe tiró al suelo,
junto a la entrada, la sanguinolenta cornamenta del Minotauro.
Loca de amor y de alegría, Ariadna corrió hacía él y ambos se fundieron en un abrazo. Empezaba a amanecer. Teseo y sus compañeros, junto con Ariadna, cruzaron sigilosamente las calles de Cronos y llegaron al puerto.
Teseo
ordenó agujerar el casco de todos los navíos cretenses para que no los
pudieran seguir. Cuando despuntó el sol, la galera de Teseo zarpaba del
puerto y navegaba rumbo a Grecia.

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