LEYENDAS CATALANAS
LA CRUZ DEL DIABLO
Esta
leyenda trata de que hace muchos siglos vivía un señor feudal en las
tierras del Segre que era conocido por ser cruel y malo como ninguno, y
tenía aterrorizada a la población.

Un
día, por aburrimiento decidió irse en un ejercito cristiano a buscar la
tumba de Jesucristo. Toda la población se sintió muy alegre y vivió muy
bien un tiempo.

Pero
pasado ese tiempo el señor volvió reclamando los derechos que había
vendido, pero la gente se opuso. Mantuvieron numerosas luchas en las
que empezaba a ganar el temible señor.

Pero
un día un grupo de aldeanos llegaron por la noche a su castillo,
libraron una feroz batalla y le mataron a él y a sus hombres. Entonces
el pueblo volvió a respirar en paz.
Pero
la cosa no quedó allí, puesto que una noche se empezaron a ver unas
misteriosas luces por el castillo abandonado, empezaron a aparecer
reses muertas, otras robadas, hombres asesinados.

Entonces no cabría duda, un grupo de bandidos se había instalado en el
castillo. La gente decía que el jefe de estos llevaba la armadura y las
armas del antiguo señor feudal.
Un
día consiguieron unas confesiones de uno de sus secuaces, a punto de
morir. Esto les dijo que era un grupo de malavidas que se habían
juntado para ir viviendo de lo que saliese, y un día decidieron ir al
castillo e instalarlo como su centro. Esa misma noche estaban
decidiendo quien era el jefe cuando apareció aquel hombre con la
armadura y después de un intercambio de opiniones le nombraron jefe.

A partir de allí todos le siguieron a él, que era cruel, sanguinario,
desalmado e insensible. Nunca supieron quien era, puesto que apenas
hablaba y nunca se quito la armadura. No bebía, no comía, no le
interesaba el dinero, las espadas no le herían...
A partir de allí la población decidió acudir a un ermitaño

que
vivía en la zona para que les diese consejo y este les dijo que debían
rezar una oración con la que San Bartolomé venció al diablo.

Poco
después apareció el hombre de la armadura atado de manos y piernas y a
lomo de una burra. Se dispusieron a juzgarle cuando le quitaron la
visera y descubrieron la armadura vacía, la cual se descompuso.
Encerraron
la armadura en la cárcel para colgarla, por recomendación del ermitaño,
y el día que se disponían a hacerlo el alcaide les confesó que se había
escapado la armadura, cuando el se disponía a curiosear.

La
volvieron a atrapar una y otra vez, pero siempre se escapaba, hasta que
les dieron la idea de fundirla y transformarla en una cruz. Eso
hicieron, no sin muchas dificultades y peligros, y al final pusieron la
cruz de metal en medio del monte, la cual se gano el nombre de la cruz
del diablo.
Todavía sigue allí, donde no es respetada por nada ni por nadie.





cori fortuny
25 may 2007 | 09:32 PM
Las leyendas son uno de mis platos favoritos, conozco una infinidad de ellas, pero está me era totalmente desconocida - ¡gracias por compartirla! -