Amor prohibido

Acariciaba las puntillas

las dejaba resbalar

entre sus dedos.

Su mirada perdida

y en su boca una esbozada sonrisa.

 

Y  su mente revivía

ese amor prohibido.

 

Aún sentía las caricias

de las blancas sabanas de satén.

La frescura y su aroma.

 

Bajo ellas, se entregaban

con pasión a la lujuria.

Amantes ocultos

tras las sombras.

Días furtivos

Amor silencioso,

pues era prohibido.

Ambas tenían marido.

 

Hoy en la vejez,

mientras acaricia las puntillas

y esboza esa sonrisa.

Todavía se regocija

de sentir lo mismo

que el primer día.

 

Geli - Marzo 2009

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